En los primeros días de clase hemos tratado con gran celeridad unos los 19 primeros siglos de la historia mundial. A modo de resumen hemos conocido la evolución del ser humano y el crecimiento de las sociedades en las distintas épocas. Lo hemos hecho de manera resumida porque, se supone, durante nuestros estudios anteriores ya lo hicimos con más focalización e interés.
Como esta asignatura se llama Historia Económica Mundial, los primeros siglos de nuestra era fueron sencillos de explicar debido a su monotonía económica basada en la agricultura de rendimientos bajísimos y en el bajo crecimiento demográfico.
Hasta el siglo XV, Europa tenía poco que ofrecer en el comercio internacional aparte de sal, ámbar o hierro. Teníamos, pues, gran déficit comercial. Después de las Cruzadas se inició una actividad comercial entre Europa y Asia que resultaría la primera piedra del comercio internacional. El comercio trajo consigo muchas innovaciones como la formación de gremios, las ferias, el intercambio mediante moneda, los primeros bancos, las primeras asociaciones mercantiles,… y un etcétera sin fin de nuevos cambios orientados a gestionar e incrementar el nuevo negocio. Ya no se obtenían beneficios solo produciendo, ahora se podía intercambiar y obtener ganancias con ello.
De esta breve explicación se desprende la idea de comercio como intercambio de bienes o servicios entre mercaderes o comerciantes y como fuente de recursos tanto como para el comerciante como para el país donde está constituido.
La cosa cambió con la aparición del excedente agrícola que indujo el comercio. A partir del siglo XV, con el descubrimiento de América, un nuevo abanico de posibilidades se abrió. El comercio pasó a ser lineal (Asia- Europa) a ser triangular (Asia, Europa + América + África). Además como hubo cambios en el sector primario que produjeron dicho excedente, se pasó de una economía de subsistencia a una de mercado, con su consecuente incremento comercial. La agricultura fue durante mucho tiempo, el motor económico mundial, pero no tiene sentido entenderla sin su nexo con el comercio.
Con la llegada de la industrialización en el siglo XIX el comercio se magnificó. Las innovaciones significaron mayores rendimientos y especialización que, unido a la reducción de los costes del transporte, hicieron crecer de manera exponencial las posibilidades de intercambio. En algunos casos, muchos países, ante el creciente librecambismo, tomaron opciones proteccionistas por tal de proteger sus economías interiores de otros países que producían más o a menor precio.
Todo este batiburrillo de ideas me ha servido para darme cuenta de que escogí bien mis estudios. Tras acabar el bachillerato y hacer la selectividad, no tenía muy claro lo de ser universitario, y decidí hacer un grado superior que me atrajo más que cualquier carrera: Comercio Internacional. Fue entonces cuando me di cuenta de lo importante que resulta conocer todos los entresijos que la palabra comercio esconde. Cuando lo finalicé exitosamente, me dieron una beca en una ciudad con grandes raíces comerciales: Amberes, en la zona Flamenca de Bélgica. La experiencia fue genial y, tras volver, decidí seguir formándome para conocer más incógnitas sobre todo lo que rodea al comercio. Y aquí estoy…
(en la fotografía las casas gremiales junto al ayuntamiento, en Grote Markt, la plaza central de Amberes)

El número de semanas para el que tienes entradas es escaso, se requiere un mínimo de 10. En caso de no llegar se recomienda hacer la presentación en grupo, organizándola con la profesora en clase la primera semana después de semana santa. La foto es preciosa, hubiese valido la pena algo más de disciplina para cubrir las semanas necesarias para evaluar tu blg.
ResponderEliminarP.F.